Cuando tenía cinco
años solía jugar a mirar el reloj cada vez que me acordaba de hacerlo mientras
miraba una película. A veces, cada vez que miraba no habían pasado ni cinco
minutos y eso me frustraba bastante, pues quería decir que me estaba
aburriendo. Otras veces para mi regocijo entre comprobación y comprobación de la hora pasaba media hora,
o hasta una hora.
Hoy en día sigo
teniendo ese hábito, esa manía o como queramos llamarle. Pocas películas han
conseguido que mire poco el reloj. Hasta en el cine sigo teniendo el empeño con
mi costumbre.
Las películas del Studio Ghibli, en concreto algunas de Hayao Miyazaki han conseguido que me
olvide del reloj por completo. Y eso es decir mucho.
El Studio Ghibli es un
estudio de animación japonés muy reconocido. Es considerado uno de los mejores
estudios de animación del mundo en la actualidad y, en mi opinión, no es una
consideración sin fundamentos.
Mi descubrimiento e
interés por este estudio fue prematuro: ya de pequeña visualicé varias
películas animadas creadas por esta gente, pero aún demasiado inocente y poco
preparada para entender cualquier cosa que fuera un poco más allá de lo que
podríamos considerar sencillo, no llegué a captar el mensaje de estos grandes
filmes.
Fui creciendo y
conmigo creció el interés por el arte, en concreto el dibujo. Creo (aunque no
he me he cerciorado sobre este hecho) que si le preguntas a cualquier artista
contemporáneo podrías comprobar que es consciente de la existencia de este
estudio. A lo que iba: me empecé a interesar por el dibujo y ello me llevó al
estilo manga y al anime. Japón siempre me ha parecido un país misterioso y con
una cultura magnífica e interesante.
Un día aleatorio me
acordé de esas películas tan extrañas que había visto cuando no era más que una
cría. Las recordaba con algo de desagrado, pues al no entenderlas en su momento
me había causado incomprensión que desembocó en incomodidad. Finalmente decidí
volver a visualizarlas, sabiendo que sería más capaz de entender su argumento.
Y eso hice.
Empecé con El Viaje de
Chihiro, la cual era la que tenía más viva en mis recuerdos infantiles. No
tardé en verla varias veces la misma semana, pues no me cansaba de ella.
Primero la vi como la puede ver cualquiera: una película de alta calidad en
todos sus aspectos (buena banda sonora, buena animación, original) pero poco a
poco empecé a ver su trasfondo. Como muchas otras películas, las obras de Miyazaki
se caracterizan por su gran nivel de singularidad y trasfondo. Pero el alto
simbolismo que contienen estos filmes es realmente admirable y a la vez
sumamente cautivador.
Seguí con mi
descubrimiento de estas películas y llegué a la conclusión que me habían
cambiado la vida por completo, pues me habían introducido al arte japonés en lo
que se refiere al dibujo y la animación. De aquí me vienen las ganas de llegar
a animar películas algún día.
Después de visualizar
la mayoría de las películas creadas por este estudio, he de decir que es de lo
mejor que podrás encontrar de animación en el mercado. Por supuesto, todo esto
es en mi humilde opinión, pues no puedo
afirmar algo sin ser ni una entendida ni alguien conocedor de todo el mercado
(sólo conozco una parte de él).
Comencé a dibujar fan arts y dibujos inspirados en las
películas.
En definitiva, estos
filmes tan especiales para mí forman parte de mi patrimonio personal y
sentimental. Me gustan muchas, pero destacaré las que más me han mercado.
Y,
como marca el título de este blog, de las cuales me cautivan más sus bandas
sonoras, otra de las partes increíbles que contienen estas magníficas obras.
·La princesa Mononoke
·Mi vecino Totoro
·El viaje de Chihiro
·El castillo ambulante
En todas ellas
podríamos descubrir secretos de simbolismo y metáforas que pretenden hacernos entender la visión del
mundo de su gran director: Miyazaki.
Las bandas sonoras en
tu totalidad son grandes obras de arte, pues consiguen el gran objetivo de
cualquier banda sonora: transmitir y amplificar el mensaje que en ese momento
quiere difundir la escena en cuestión.
Aún y siendo una tarea muy difícil de
realizar, he hecho una selección de piezas por cada película (eso no quiere
decir que las otras canciones de los filmes sean inferiores en calidad) que me
parecen las más significativas.
Siguiendo el orden que
les he puesto anteriormente a las películas:
·Ashitaka and San
(Princess Mononoke)
·The wind forest (My
neighbor Totoro)
.One summer’s day
(Spirited away)
.Howl’s moving
castle Theme (Howl’s moving castle)
La mayoría de temas de
estas películas están compuestos por Joe Hisaishi, un compositor que sabe
transmitir muy bien lo que desea transmitir.
Para finalizar,
adjunto uno de los muchos dibujos originales que he hecho basándome en estas películas, en concreto en la de Howl's Moving Castle.


Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada