diumenge, 31 de maig del 2015

Reflexión de lunes

¿Por qué lo queremos todo y al mismo tiempo? ¿Qué bicho interno tenemos metido que nos pica por codiciar el mundo cuando podemos compartirlo?
Nosotros mismos nos destruimos con nuestra propia ponzoña. Condenados a amar lo inerte, lo desalmado y a ser amados por lo que realmente vale la pena sin opción de corresponderle.
Vamos perdiendo el significado de los recuerdos, pasan a ser niebla  y fantasmas con tartamudez incorporada.
Vivimos en un mundo donde el billete vale más que la lágrima.
Donde la moneda vale más que la naturaleza.
Donde los fajos verdes importan más que nuestra propia dignidad.
Estamos entre la nada y el todo, y, para el pesar de muchos, escogemos la nada sin dilación.
¿Qué podemos esperar de un sitio que nos ofrece una estrella y le disparemos para que nos dé toda una constelación? ¿Hasta qué punto podemos llegar para llenar lo que no se puede llenar?
¿Por qué nos cuesta tanto querernos? Me refiero a nosotros mismos.
A aceptar tal y como somos, a reconocer nuestra valía.
No somos una etiqueta, lo cual es lo que quiere que pensemos ésta loca sociedad.
Somos nuestra forma de querer, nuestra forma de pensar.
¿No estáis cansados de odiaros por ser como sois?
¿Cansados de que te digan que no vales nada?
Lo más desastroso y ruin de este embrollo sin salida fácil es que acabamos por creérnoslo.
Y además intentamos llenar ese vacío de personalidad con dolor. Dolor ajeno que causa la misma problemática en otros.

Estamos entre la nada y el todo y seguimos prefiriendo la nada, cuando el todo está a sólo un paso de nuestro entendimiento. 

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada