Todo está vacío, como
sin color, sin textura, sin nada ni nadie que lo llene.
Trato de salir de este lugar sin vida, sin gozo, sin alegría.
No hay caminos ni
senderos, no hay señales ni carteles que me digan por dónde irme, ni siquiera
un rastro que poder seguir y que lleve a un lugar mejor.
Estoy encerrada en un
lugar lúgubre, confuso y lleno de horrores, como si cualquier signo de felicidad
fuera expulsado de este lugar.
Un lugar infinito
lleno de barreras y preocupaciones, un lugar solitario lleno de ecos de palabras
y frases que alguien dijo, alguien desconocidamente conocido.
Trato de huir, corro
sin moverme, escapando de mi misma. Sin cansarme pero exhausta, sin aliento.
Miro lo que tengo
delante. Veo recuerdos en forma de fotografías: en ellas están mis seres
queridos, amigos y conocidos.
Todos tienen algo en
común: todos estaban y ya no están. La vida se los llevó y solo dejó sus
memorias en la mente de la gente, en la mía.
Trato de acabar con
todo cuando aparece mi padre. Me dice que le acompañe pero algo que no consigo
distinguir me impide llegar. Una barrera invisible me priva el paso.
Escucho una voz, su
voz. Suena sin sonido y me dice que aunque me abandonara, siempre me
acompañaría en mi mente, lugar de refugio para personas solitarias.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada